La respuesta corta: es perfectamente posible, y a menudo la mejor opción en una reforma. La regla de oro es no colocar nunca sobre un suelo que se mueve: atornille primero las tablas que crujen a las viguetas, compruebe la planeidad con la regla de 2 m y coloque perpendicular a las tablas antiguas.
¿Hay que levantar el suelo antiguo?
En la mayoría de los casos, no. Un entarimado antiguo sano es un soporte perfectamente válido: está seco, trabaja en el mismo sentido que el suelo nuevo y aporta rigidez. Levantarlo implica descubrir las viguetas, gestionar las canalizaciones y casi siempre rehacer un entablado completo — una obra mucho más pesada que la propia colocación. El levantado solo se justifica si la madera está atacada por insectos u hongos, si las viguetas están debilitadas, o si la altura disponible prohíbe cualquier sobreespesor.
Cinco comprobaciones
- Resistencia. Recorra toda la superficie. Una tabla que flexa claramente o un punto esponjoso indica un problema estructural, no de revestimiento.
- Crujidos. Vienen de tablas que rozan sobre las viguetas. No desaparecerán bajo el suelo nuevo: solo quedarán amortiguados, y volverán.
- Estado sanitario. Busque agujeros de carcoma, serrín fino, zonas oscuras o blandas. En caso de duda, llame a un profesional antes de cubrir nada.
- Humedad. Un suelo sobre cámara mal ventilada puede permanecer húmedo. El contenido de humedad debe estar estabilizado antes de colocar.
- Planeidad. Menos de 5 mm en flotante, menos de 3 mm en encolado, con regla de 2 m en varias direcciones.
Elimine primero los crujidos
Es la etapa más rentable de toda la obra. Localice las viguetas — visibles por las líneas de clavos existentes — y atornille cada tabla con tirafondos de cabeza avellanada, doblando las fijaciones donde el suelo trabaja. Embuta o sustituya los clavos que sobresalen: una cabeza saliente perforará la lámina y marcará el suelo nuevo. Selle las juntas anchas con un mástico flexible, nunca con un relleno rígido que acabará fisurando.
¿Hace falta un tablero de reparto?
A menudo sí, y es la solución más fiable. Un tablero de contrachapado u OSB de 10–18 mm, atornillado con paso corto, recupera la planeidad, rigidiza el conjunto y ofrece un soporte homogéneo para encolar. Es casi obligatorio si quiere encolar el suelo nuevo: encolar directamente sobre tablas viejas e irregulares, que trabajan cada una por su cuenta, rara vez sale bien. El precio es la altura añadida. Ver autonivelante y planeidad.
¿Qué sentido y qué colocación?
Coloque perpendicular a las tablas antiguas: así reparte las cargas entre varias tablas y evita que ambos entramados de juntas coincidan. Con un tablero de reparto esa restricción desaparece y elige libremente — ver el sentido de colocación. El flotante es lo más sencillo aquí; el encolado da el resultado más estable y silencioso, pero exige antes ese tablero. Ver encolado, flotante o clavado.
Antes de sustituir un roble antiguo
Pregúntese si no conviene renovarlo. Un viejo entarimado de roble macizo de 22 mm, por oscuro y rayado que esté, esconde a menudo una madera magnífica bajo unas décimas de milímetro. Acuchillar y dar acabado suele costar menos que un suelo nuevo y preserva el carácter de la vivienda. Ver renovar o sustituir y cuánto dura un parquet.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta barrera de vapor?
Entre dos plantas calefactadas no: podría atrapar humedad en la madera antigua. Sobre un sótano sin calefacción o una cámara ventilada, sí.
¿Se puede colocar sobre un suelo pintado o barnizado?
En flotante, sin problema. En encolado, la pintura o el barniz deben lijarse; de lo contrario la cola solo se adhiere a la película de acabado, que acabará despegándose.
¿Qué altura total prever?
Tablero (10–18 mm) más lámina o cola (1–3 mm) más lama (10–20 mm) llega rápido a 25–35 mm. Ver qué espesor elegir.

